En una cueva de roca del noreste de Australia se descubrió una docena de dientes de wallaby y una esfera de resina similar a la miel sobre ellos. Este hallazgo indica la primera detección de adornos dentales en la zona y fue examinado por un equipo liderado por Lynly Wallis y Carney Matheson de Griffith University.
Se determinó mediante luz infrarroja y espectrómetro de masas que los dientes estaban montados en una goma de resina obtenida de los arbustos de hierba que crecen en las laderas de la cueva; también se detectaron rastros de goma procedente de árboles de hierro en uno de los dientes. La presencia de fibras vegetales y piel animal en la resina respalda la hipótesis de que el adorno podría ser una banda para la cabeza o un collar, aunque su función exacta sigue sin estar clara.
Las pistas aportadas por los ancianos y guardianes de la comunidad local Laura desempeñaron un papel crucial en el proceso de análisis de los investigadores y este hallazgo abre una nueva ventana a la diversidad cultural de la zona. Estudios posteriores buscan determinar si existen restos similares y revelar la función exacta del adorno.
