El Departamento de Defensa de EE.UU. firmó acuerdos por miles de millones de dólares con Lockheed Martin y Northrop Grumman para reponer los stocks de misiles que se han utilizado intensamente en los últimos tiempos. Estos acuerdos buscan aumentar la producción de los sistemas de misiles PAC-3 Missile Segment Enhancement y Terminal High Altitude Area Defense (THAAD). El Pentágono tiene como objetivo expandir la capacidad de producción, que actualmente no puede satisfacer la velocidad de consumo de los stocks existentes.

El Ejército de EE.UU. planea utilizar alternativas más económicas además de los sistemas de misiles de alto costo. En este contexto, se están evaluando diversas opciones, como sistemas de misiles de menor costo, armas, sistemas de guerra electrónica y, en el futuro, armas de energía dirigida. Sin embargo, la adopción generalizada de estas alternativas aún parece estar a años de distancia.

La expansión de la producción de misiles está limitada por factores como la mano de obra especializada y el proceso de presupuesto federal. Los motores de cohetes de combustible sólido representan un cuello de botella importante en la producción. El Pentágono está apoyando la calificación de nuevos proveedores para superar este cuello de botella. Además, el presupuesto de 2027 también es un factor clave que afecta el aumento de la producción.