Garrett Langley, CEO de Flock, afirmó en una reunión con las autoridades de aplicación de la ley de Ohio que la supuesta utilización de la cámara de su empresa para observar el aborto espontáneo de una mujer en Texas era “completamente errónea”. Sin embargo, los archivos judiciales y los informes policiales indican que las cámaras de Flock fueron consultadas a nivel nacional y que el caso se clasificó como una “investigación de muerte”.

Los documentos obtenidos por la Electronic Frontier Foundation revelan que las autoridades texanas estaban discutiendo una posible demanda para incriminar a la mujer, y que el uso del sistema se consideró incluso en un estado donde el aborto es legal. La consulta se realizó dos semanas después de que ocurriera el aborto, lo que genera dudas sobre las declaraciones de los funcionarios.

En la conversación registrada, Langley recomendó a los oficiales de policía evitar los medios de comunicación nacionales y orientar a los medios locales con “historias tristes”. Además, contradice declaraciones internas anteriores al negar que la empresa tuviera un programa piloto que proporcionara acceso directo a ICE.