El neurocientífico Bruno Olshausen y el posdoctorado Alexander Belsten, de UC Berkeley, desarrollaron una teoría que explica por qué el cerebro humano codifica los colores como cuatro tonos 'puros' (rojo, amarillo, verde, azul) y pares opuestos (rojo-verde, azul-amarillo). El estudio se publicó el 14 de julio en la revista Journal of the Optical Society of America A.

Los investigadores realizaron simulaciones utilizando datos espectrales de escenas naturales y descubrieron que la paleta de colores de la naturaleza es limitada, a pesar de que el ojo humano tiene tres tipos de conos. El cerebro ha adoptado la combinación de cuatro tonos opuestos como el método de codificación más eficiente para simplificar esta paleta limitada. Esto resuelve la contradicción, debatida desde el siglo XIX, entre la teoría de los tres receptores de Helmholtz (fisiológica) y la teoría de los cuatro tonos puros/procesos opuestos de Hering (psicológica): ambas son válidas, una explica la fisiología de la retina y la otra la experiencia subjetiva basada en la estructura del entorno visual natural.

La teoría sugiere que nuestros parientes primates también perciben el color de manera similar. Sin embargo, el estudio aún no explica exactamente mediante qué mecanismos neuronales surge el 'estatus especial' de estos cuatro tonos; Belsten señala que este punto sigue siendo un misterio. El siguiente paso será descifrar cómo se produce esta codificación a nivel neuronal.