El campo magnético de Mercurio, a pesar del pequeño tamaño del planeta, sorprendió a los científicos cuando se descubrió en 1974. Ahora, un estudio publicado en Nature Astronomy ha revelado que este débil campo magnético puede capturar el viento solar en ciertos puntos de la órbita del planeta, formando cinturones de radiación.

En el estudio se utilizaron datos de la misión MESSENGER de la NASA, nuevos métodos de análisis y modelos computacionales para probar que Mercurio puede generar cinturones de radiación. Los investigadores determinaron que estos cinturones pueden formarse en el punto más alejado del Sol (afelyon) a medio tiempo y en el punto más cercano (perhelyon) con una tasa del 20%, y que cada cinturón podría tener una vida útil de 8-12 horas.

La órbita elíptica de Mercurio hace que su distancia al Sol varíe continuamente. Este trabajo sugiere que la capacidad del campo magnético del planeta para capturar el viento solar podría servir como laboratorio para planetas que orbitan cerca de otras estrellas.