Un equipo de la Universidad de Columbia hizo que 95 adultos redujeran su duración nocturna de sueño en 90 minutos durante seis semanas. Durante este período, los participantes aumentaron en promedio una libra (aproximadamente 0,45 kg) y aumentaron su tiempo sedentario diario en 17 minutos. En hombres y mujeres posmenopáusicas, este aumento alcanzó los 30 minutos.
Los investigadores observaron que la falta de sueño no solo aumenta el consumo de alimentos, sino que también reduce la actividad física. Esta situación podría explicarse por un cambio metabólico directamente relacionado con la duración del sueño. Estudios anteriores habían detectado que la reducción del sueño incrementa la resistencia a la insulina y el número de células inflamatorias en el tejido cardíaco.
Los investigadores estiman que una pérdida nocturna de 1,5 horas de sueño podría provocar un aumento anual de 5 a 7 kg de peso, y planean iniciar nuevos estudios para comprender más profundamente el impacto de la calidad del sueño en la salud.
