Investigadores del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf demostraron teóricamente que, a medida que las computadoras cuánticas adiabáticas se escalan, las interacciones ambientales pueden activar el efecto Zeno cuántico. Este efecto puede detener el desarrollo de los estados cuánticos cuando los qubits son constantemente "medidos" por el ruido ambiental. En particular, los algoritmos que operan en pequeños intervalos de energía podrían no poder completar sus cálculos debido a este fenómeno.

Los investigadores modelaron la versión adiabática del algoritmo de búsqueda de Grover y descubrieron que, a medida que aumenta el tamaño del problema, el intervalo de energía se reduce y el tiempo de cálculo se alarga, lo que incrementa la influencia de las perturbaciones ambientales. Esta situación actúa como una especie de "control continuo" que impide la evolución natural del sistema cuántico, dificultando la finalización del cálculo.

Como solución, los investigadores sugieren aislar mejor los sistemas cuánticos del ruido térmico y electromagnético, y reducir las interacciones entre qubits mediante técnicas como el spin echo. Este hallazgo enfatiza que, más allá de simplemente aumentar el número de qubits, es esencial desarrollar mecanismos mejorados de protección y control ambiental.