El Ejército de EE. UU. realizó la primera prueba de disparo en vivo de una ojiva de guerra hipersónica. La prueba se llevó a cabo en un campo de pruebas militar llamado Yuma Proving Ground (YPG). La velocidad hipersónica equivale a cinco veces o más la velocidad del sonido. La prueba ofreció una forma más rápida y económica de evaluar el rendimiento de la carga hipersónica.
Durante la prueba, los ingenieros utilizaron telemetría, cámaras de alta velocidad y otros instrumentos de prueba para monitorear el comportamiento del paquete lanzado. Este método aisló la última etapa de la misión de un arma y permitió a los ingenieros examinar cómo la carga se desempeñó cuando impactó con el objetivo.
El Ejército de EE. UU. indicó que los datos obtenidos de la prueba apoyarán el desarrollo de armas hipersónicas en el futuro y reducirán la cantidad de pruebas de vuelo a escala completa.
