El 76% de los empleados utiliza herramientas de inteligencia artificial en el lugar de trabajo, pero la mayoría de estas herramientas se adoptan sin pasar por controles de seguridad. Los enfoques de seguridad tradicionales se centran en bloquear estas herramientas; sin embargo, los empleados encuentran alternativas que facilitan su trabajo en cuestión de minutos. Este ciclo surge porque las políticas de seguridad ignoran el comportamiento humano.
El nuevo enfoque que aumenta la efectividad del equipo de seguridad consiste en facilitar el acceso en lugar de bloquear. El rol del equipo es compartir claramente una lista de herramientas aprobadas, definir límites de datos con claridad y evaluar rápidamente nuevas solicitudes de herramientas. Las reglas que los empleados comprenden por sus motivaciones no solo se leen, sino que se convierten en hábitos a largo plazo.
El equipo de seguridad ahora se incluye desde las etapas iniciales en las reuniones estratégicas. Esto asegura que las políticas de seguridad se diseñen no solo con reglas, sino también con la experiencia del usuario. Como resultado, los empleados prefieren el camino oficial en lugar de herramientas ocultas, y el equipo de seguridad es percibido como una unidad que entiende tanto a las personas como los riesgos.
