El Sahel ha comenzado a reverdecer gracias al aumento de las lluvias y los cambios en las actividades humanas. Estos cambios han permitido el reabastecimiento de los recursos hídricos y el desarrollo de la agricultura. En particular, grandes fuentes de agua como el lago Chad, que habían disminuido debido a años de sequía, han crecido nuevamente y han revitalizado el ecosistema de la región.

Detrás de este reverdecimiento en la región, además del aumento de las lluvias, también están los cambios en las actividades humanas. Por ejemplo, el proyecto Great Green Wall y la revitalización de los métodos tradicionales de recolección de agua han contribuido al reabastecimiento de los recursos hídricos. Además, el caos causado por los militantes yihadistas ha llevado al abandono de los proyectos de irrigación y al reabastecimiento de los recursos hídricos.

Estos cambios podrían llevar, a largo plazo, al desarrollo de la agricultura y la revitalización del ecosistema. Sin embargo, la irregularidad de las lluvias y los efectos del cambio climático generan incertidumbre sobre el futuro de la región. Los expertos enfatizan la necesidad de proteger los recursos hídricos y aplicar prácticas agrícolas sostenibles.