Un equipo de la Universidad de Gent, liderado por Morgane Van Belle, analizó 53 videos de gatos domésticos recogidos de hogares para determinar que el lamido mutuo tiene funciones distintas según el contexto.

En algunos casos, los gatos se lamen mientras se abrazan y copian la postura corporal, reforzando sus lazos sociales; el lamido en la zona del oído brinda relajación gracias a las terminaciones nerviosas.

Sin embargo, en otras ocasiones el lamido va seguido de señales de conflicto: girar la oreja, hacer garras y morder. Esto puede indicar que, cuando un gato busca tomar el hogar, el lamido funciona como una señal de paz o como una amenaza oculta dirigida a la zona del cuello.