Un análisis de ADN antiguo publicado por investigadores suecos muestra que la viticultura en España comenzó con los fenicios hace aproximadamente 3.000 años, no con los romanos. Los datos genéticos obtenidos de 28 semillas de uva revelan que la viticultura se inició con colonos procedentes del Mediterráneo oriental y que la variedad hebén se ha cultivado de forma ininterrumpida durante al menos 1.100 años.