Según el estudio, que compara la risa de humanos y grandes simios, la capacidad de reír rápidamente podría ser uno de los factores que hicieron posible el habla. No solo el humano se comunica: las aves cantan para cortejar, las marmotas usan olores para identificar individuos y muchos primates emiten sonidos complejos para coordinar su vida social. Al estudiar estos sistemas de comunicación, los investigadores podrían reconstruir finalmente uno de los rasgos que nos distinguen, es decir, parte de la evolución que condujo al lenguaje.

La risa humana está compuesta por patrones de ráfagas de risa más finas, lo que brinda un mayor control radiativo consecutivo. Este cambio evolutivo refleja quizás uno de los innovaciones clave que hicieron posible el habla en humanos. Los hallazgos sugieren que la risa evolucionó desde interacciones lúdicas hasta mantener lazos sociales y señalar la afiliación.

Hace entre tres y cuatro millones de años, los primeros homínidos podrían haber mostrado ya los patrones de risa flexibles que hoy vemos en los humanos. Esto indicaría que la risa se adaptó a contextos sociales cambiantes a lo largo del tiempo. Los chimpancés y bonobos también