Juande Rodríguez, que ha trabajado durante 18 años en el sector automotriz y posee experiencia en mecánica de competición, explica que los cambios que los conductores ignoran porque 'siempre ha sonado' pueden ser indicadores tempranos de averías en piezas costosas como el turbo, el sistema de inyección, la válvula EGR o el filtro de partículas. El humo blanco o azul junto con un aumento en el consumo de combustible puede indicar un problema en el turbo; el humo negro sugiere fallos en el filtro de aire, en los inyectores o en el DPF. Una pérdida de potencia sin humo puede deberse a la contaminación de sensores o a acumulación de carbono.