La reconstrucción digital de dos cráneos raros de dodo en Copenhague y Oxford ha demostrado que este ave podía moverse fuera de la luz del día, tenía un fuerte sentido del olfato y podía percibir su entorno de manera más sensible con su pico superior. Estos hallazgos revierten la idea errónea de siglos de que el dodo solo era activo a la luz del día y de poca inteligencia.

El cráneo del dodo no se parece al de ningún ave viva. Esto lo hace tanto interesante como difícil de interpretar. La reconstrucción digital de dos cráneos completos proporciona una base más sólida para determinar qué características eran típicas de esta especie y ofrece pistas sobre cómo vivía el dodo.

Aunque el dodo se ha convertido en un símbolo de extinción, sigue siendo un ave misteriosa en muchos aspectos. Cada nueva evidencia nos ayuda a ir más allá de los mitos y a entender de manera más precisa cómo vivía esta ave inusual antes de su extinción.