El proyecto, que abarca desde Senegal hasta Cibuti a lo largo de 8.000 kilómetros, busca recuperar 100 millones de hectáreas de tierra, capturar 250 millones de toneladas de carbono y crear 10 millones de empleos según los objetivos de las Naciones Unidas para 2030. Al principio, el enfoque se basaba en la plantación masiva de árboles a lo largo de líneas rectas para detener la expansión del desierto, pero estudios científicos han revelado que este método presenta tasas de supervivencia bajas y provoca una disminución en los niveles de agua subterránea.