En la región de Prepirineo, en el municipio de Huesca, la formación rocosa natural de Roques de la Vila, formada por movimientos tectónicos durante el período Cretácico y erosión, mide 840 metros de longitud y tiene una altura de 20 metros. Este escenario geológico presenta una apariencia similar a un 'Sedde chino'. En su punto más alto se encuentra una fortaleza construida en 1068 por Arnau Mir de Tost y utilizada durante siglos como punto de defensa estratégico.