El sistema desarrollado por China puede reconocer las firmas de calor de los aviones de combate y determinar sus objetivos de manera más precisa.

En pruebas de laboratorio, el sistema logró una tasa de reconocimiento del 97.1% para los aviones F-22 y F-35.

Sin embargo, este sistema aún no ha sido probado en condiciones de combate real y se desconoce cómo funcionará contra aviones reales.