En 1968, Volkswagen desarrolló la primera versión del sistema OBD, que permite a los vehículos diagnosticarse a sí mismos y reportar problemas. Este sistema comenzó a monitorear los componentes del motor y los sistemas de emisiones antes de que se convirtiera en obligatorio en EE.UU. en 1994.
El sistema OBD se utilizó por primera vez en el modelo Volkswagen Type 3, que fue el primer vehículo de producción en serie con un ECU (Engine Control Module). Hoy en día, los vehículos modernos pueden tener hasta 150 ECU.
El desarrollo de esta tecnología por parte de Volkswagen facilitó el mantenimiento y la reparación de los vehículos. El puerto OBD permite a los técnicos controlar la seguridad y funcionalidad de los vehículos, y este sistema se ha convertido en una parte fundamental de los vehículos actuales.
