El ingeniero suizo Eric Favre, durante un viaje a Roma en 1975, estudió el principio de funcionamiento de las máquinas de espresso y descubrió cómo la oxigenación del agua afecta al aroma.
Esa observación sentó las bases del sistema Nespresso, que hace que el agua a presión se encuentre con el café dentro de una cápsula cerrada.
Favre desarrolló el prototipo junto con Turmix y registró la patente en 1976, pero la dirección de Nestlé no respaldó el proyecto durante años al mantenerse enfocada en el café soluble.
