En el Instituto de Dinámica de Fluidos von Karman en Bélgica, los investigadores expusieron el escudo térmico desarrollado para la misión Draco de la Agencia Espacial Europea (ESA) a un baño de llamas que simula las temperaturas extremas que encontrará durante la reentrada atmosférica.
Draco significa Destructive Reentry Assessment Container Object y su objetivo es, al igual que un satélite convencional, quemarse y desaparecer mientras registra el instante de entrada y almacena los datos en una cápsula protegida. Este doble requisito obliga al escudo térmico a proteger la unidad de datos sin quemarse.
Los datos recopilados ayudarán a modelar mejor cómo se queman y fragmentan los satélites en la atmósfera y a lograr la eliminación controlada de la basura espacial. El hecho de que la fecha exacta del vuelo de la misión aún no esté definida mantiene la incertidumbre sobre cuán diferentes pueden ser las condiciones reales de reentrada respecto a los resultados de la prueba.
