El F-35 y el J-20 son aviones de quinta generación que a menudo se comparan, pero sus filosofías de diseño y perfiles de misión difieren significativamente. El F-35 está diseñado como un avión de combate multiusos para penetrar en áreas aéreas defendidas, atacar objetivos, recopilar inteligencia y compartir datos con otras fuerzas en el campo de batalla. En cambio, el Chengdu J-20 de China es un avión más grande y bimotor diseñado para combates aéreos de largo alcance y enfrentamientos con objetivos aéreos de alto valor. Esta diferencia moldea casi todo en los dos aviones, desde el sigilo hasta los motores, armas, sensores y roles operativos.

El sigilo y la firma de radar son de gran importancia para ambos aviones, pero cada uno adopta un enfoque diferente. El F-35 reduce su firma de radar mediante una combinación de conformación de baja observabilidad, transporte interno de armas, materiales absorbentes de radar, superficies cuidadosamente alineadas y entradas de motor especialmente diseñadas. Además, se beneficia de décadas de experiencia de EE.UU. en el desarrollo de aviones secretos, incluyendo plataformas como el F-117 y el F-22. Como resultado, el F-35 es ampliamente reconocido por su maduro manejo de firmas, especialmente en la vista frontal.

La velocidad y los motores pueden dar una ventaja al J-20 debido a su tamaño y configuración bimotor. China ha mejorado el sistema de propulsión del avión, pasando de motores de origen ruso y nacionales a fuentes de energía más avanzadas, como el WS-15. Se espera que el WS-15 mejore el empuje y el rendimiento general, especialmente en vuelos sostenidos a alta velocidad, aunque muchas de las afirmaciones detalladas sobre el motor aún no han sido verificadas públicamente.

El alcance y la carga son áreas donde las diferencias entre los dos aviones de combate son aún más evidentes. El F-35A lleva una gran cantidad de combustible interno y está diseñado para realizar misiones de penetración profunda sin depender completamente de depósitos de combustible externos, lo que aumenta la firma de radar. Además, puede transportar tanto armas aire-aire como aire-tierra manteniendo su configuración de sigilo. En situaciones donde el sigilo es menos importante, se pueden transportar armas adicionales externamente.

Los sensores y la guerra en red son áreas donde el F-35 se diferencia más claramente de los aviones de combate tradicionales. Su fuerza no radica en la cantidad de sensores que lleva, sino en cómo integra esta información. La aeronave combina datos de radar, sensores infrarrojos, sistemas de guerra electrónica y fuentes externas en una única imagen del campo de batalla, compartiendo esta información con el piloto. Luego, estos datos pueden compartirse con otros aviones, barcos y fuerzas terrestres. En la práctica, esto permite que el F-35 funcione no solo como un avión de combate, sino también como un nodo de sensores e información dentro de una red de guerra más grande.