Este fósil ayuda a los científicos a comprender cómo vivían, se alimentaban y evolucionaban los animales de arrecife más antiguos del planeta. Los crinoideos, antiguos parientes de las estrellas de mar, poseían una estructura que se asemejaba a una flor bajo el agua.
Sin embargo, los fósiles suelen conservar solo estructuras resistentes; los tejidos blandos se descomponen rápidamente.
Este fósil ayuda a los científicos a llenar esa laguna.
