Francia y España, con la llegada de una nueva ola de calor, están luchando en los últimos días contra incendios forestales de gran magnitud. El martes, el gran incendio cerca de Bordeaux y las llamas al oeste de Madrid obligaron a evacuar a cientos de miles de personas.

Los incendios se extendieron sobre 42.000 hectáreas, desplazando a 220.000 personas en Francia y a 60.000 en España; la nube pyrocumulonimbus que se formó cerca de Bordeaux aumentó el riesgo de vientos repentinos y rayos. Los agricultores apoyan la línea de fuego con tractores y camiones cisterna, mientras la UE envía aviones de bombardeo de agua adicionales.

Las autoridades indican que el aumento de la temperatura y la disminución de la humedad hacen que los incendios sean aún más impredecibles; en Francia 115.000 hectáreas y en España 150.000 hectáreas de terreno han ardido este año. Se ha advertido que en los próximos días países vecinos como Hungría, Eslovaquia y la República Checa podrían enfrentar condiciones similares.