En el GP de Sepang, el estreno de los nuevos coches bajo la lluvia se convirtió en un fiasco cuando el software de varios equipos bloqueó las órdenes de acelerador; la mitad o más de los pilotos de la parrilla se vieron obligados a detener sus monoplazas en la pista y la dirección de carrera tuvo que retrasar el inicio hasta que la pista estuviera seca.

Al final, Max Verstappen, tras una salida complicada, logró su primer triunfo de la temporada; Lewis Hamilton y Fernando Alonso, que cayeron tras apuestas arriesgadas de neumáticos, aprovecharon los dos periodos de Safety Car para remontar y terminar tercero y octavo, respectivamente.

Kimi Antonelli terminó segundo, aprovechando la falla mecánica de su compañero George Russell, y amplió su ventaja en la tabla de campeones a 86 puntos, dejando casi asegurado el título mundial.