Junto al esqueleto de un hombre de 5.300 años enterrado en un kurgan en la costa del mar Negro, en el suroeste de Rusia, se halló un cálculo renal o vesical del tamaño de una uva. Natalia Berezina, de la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov, determinó mediante fluorescencia de rayos X y análisis de difracción de polvo que el cálculo está compuesto de calcio-fósforo y contiene una rara estructura cristalina de whitlockita, la cual se asocia a infecciones bacterianas.