En el sitio arqueológico de Fallward, en el noroeste de Alemania, se recuperó el esqueleto de un hombre del siglo V, hallado en un sepulcro de madera de tipo romano. El individuo presentaba una forma rara de Mycobacterium leprae, de origen egipcio, que hasta ahora no se había identificado en el centro y norte de Europa. Los análisis genéticos indican que el hombre procedía de la región de Tuna y que pudo haber viajado largas distancias con la enfermedad.
La ausencia de lesiones óseas en el esqueleto sugiere que la lepra podría no haber presentado síntomas o haber avanzado únicamente en tejidos blandos.
