Un estudio liderado por la Universidad de Griffith creó un marco que muestra cómo se conservan y transforman los huesos en cuevas submarinas. Los investigadores analizaron huesos de dos sistemas de cuevas submarinas en el sur de Australia, revelando cómo diferentes entornos de cuevas dejan distintos 'rastros de conservación' en los huesos.

Los huesos en cuevas submarinas pueden conservarse con una claridad excepcional, manteniendo su forma general y detalles superficiales. Dependiendo de la presencia de luz y seres vivos, se dejan evidencias químicas y biológicas en los huesos. En las entradas donde hay luz, algas y plantas acuáticas crecen sobre los huesos, dejando marcas, pero en áreas de total oscuridad, los huesos permanecen casi intactos.

Los huesos en cuevas secas siguen un camino diferente. No hay rastros de agua y, en su lugar, se pueden ver líneas largas formadas por bacterias del suelo y raíces de plantas. Los investigadores utilizan estos hallazgos para tratar de entender cómo los fósiles de megafauna entraron en las cuevas submarinas y qué condiciones ambientales influyeron en su conservación.