El físico del NIST Stephan Schlamminger midió la constante gravitacional (big G) después de 10 años de trabajo, obteniendo un valor de 6.67387 x 10^-11 m³/(kg s²). Este valor es un 0.0235% más bajo que la medición anterior del BIPM.

En el estudio, se utilizó una balanza de torsión con una geometría de cuatro capas. Este sistema permitió medir el efecto de las masas circundantes excluyendo la gravedad. Schlamminger señaló que la dificultad de esta medición se debe a que la gravedad es muy débil.

Schlamminger explicó que este trabajo se realizó con el objetivo de aclarar las inconsistencias en la medición de la constante gravitacional. Sin embargo, no se obtuvo un resultado consistente con la medición del BIPM, y la causa de esta diferencia sigue siendo desconocida.