Varios aviones militares estadounidenses resultaron dañados en la base aérea de Muwaffaq Salti, Jordania, durante un ataque iraní. El ataque dañó un avión A-10 Thunderbolt II (Warthog), el cual sufrió daños sin perder su estructura completa, dejando una parte faltante. Aproximadamente ocho aviones F-15 resultaron con ligeros daños y regresaron al servicio.

Previo a este ataque, según el informe del Servicio de Investigación del Congreso de mayo, ya 42 aviones militares estadounidenses habían sido perdidos o dañados en combate. El ataque se produjo tras el lanzamiento de misiles balísticos por parte de la marina estadounidense contra cinco petroleros iraníes crudos. Ante el ataque, las fuerzas estadounidenses se vieron obligadas a usar aproximadamente 30 interceptores de misiles Patriot; los analistas estratégicos señalaron que, de febrero a julio, el 65 % de los interceptores Patriot estadounidenses habían sido consumidos y el stock restante disminuyó de 2.330 a menos de 850.