Se ha descubierto que los drones de vigilancia K3 Scout de la Armada Británica envían datos secretos a China a través de un componente de cámara. El Ministerio de Defensa ha cortado la conexión y ha declarado que los datos solo se utilizaban para confirmar que el dispositivo está en línea y funcionando, lo que se conoce como 'comunicación de latido'.
Los drones fueron adquiridos por la empresa de defensa británica Kraken Technology Group y los componentes de cámara fueron obtenidos de un tercero. El Ministerio de Defensa ha declarado que el problema se detectó durante una evaluación de seguridad cibernética de rutina y no se encontró evidencia de que los datos se hayan filtrado. Sin embargo, este incidente es un ejemplo de los esfuerzos para prevenir la infiltración de tecnología china en infraestructuras sensibles.
Los drones pueden transportar una carga de 600 kg y están diseñados para misiones marinas de hasta 30 días. Los Comandos Navales del Reino Unido desplegaron una flota de drones valorada en 12 millones de libras esterlinas en marzo y se ha propuesto distribuirlos en el estrecho de Hormuz para proteger la libertad de navegación. El Comando de Operaciones Especiales de EE. UU. también utiliza drones K3 Scout y los aliados de la OTAN los están probando en el mar Báltico.
