Ford lanzó en 1971 el Mustang Boss 351, equipado con un motor V8 Cleveland 351 que generaba 330 caballos de fuerza, convirtiéndose en uno de los vehículos más potentes de los años 70. Sin embargo, la producción se detuvo debido al impacto de las estrictas normas de emisiones.

El Mustang Boss 351 destacó por su capó de doble capucha y su sprint de cuarto de milla en 14.1 segundos. Sin embargo, en las pruebas de 1971, se criticó que su diseño obstaculizaba la visión frontal y trasera. Además, se señalaron problemas de comodidad para personas más altas de 178 cm.

El Mustang Boss 351 se produjo en solo 1.806 unidades, convirtiéndose en un objeto de colección. Este modelo marcó el fin de los motores de gran cilindrada a finales de los años 70 y puso fin a la carrera por la potencia entre los fabricantes de automóviles.