La lanzadera Long March 7A, que despegó desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang en China, explotó en el primer minuto de su vuelo, lo que resultó en un despegue fallido. Aunque la carga de la lanzadera no ha sido divulgada, se cree que era un satélite de comunicaciones militar. La explosión en la primera etapa de la lanzadera podría haber sido desencadenada por un 'sistema de terminación de vuelo' que se activa en caso de que la lanzadera se desvíe de su órbita.

La causa de la explosión aún no ha sido determinada y, debido a la naturaleza cerrada del programa espacial chino, es posible que nunca se revele. La explosión de la lanzadera se produce en un momento en que China ha aumentado su número de lanzamientos anuales a más de 50 en los últimos cinco años, lo que se considera un indicador del éxito de la industria de lanzamientos estatal.

Este fracaso podría significar que el programa espacial chino se enfrenta a problemas como la falta de transparencia sobre la causa de la explosión y la dificultad para determinar la gravedad del problema, debido a la naturaleza cerrada del programa.