La nave espacial robótica Mission Robotic Vehicle (MRV) de Northrop Grumman fue lanzada desde Cape Canaveral, Florida, a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX. El MRV está diseñado para instalar módulos de propulsión independientes llamados Mission Extension Pods en satélites de comunicaciones en órbita geoestacionaria. Estos módulos no transfieren combustible a los satélites; en su lugar, utilizan sus propios propulsores eléctricos para mantener su posición y orientación en órbita. Cada módulo puede extender la vida útil de un satélite aproximadamente seis años.
A diferencia de los sistemas anteriores Mission Extension Vehicle (MEV), el MRV no permanece fijo a un solo satélite. Equipado con dos brazos robóticos, recoge un módulo, se acerca al satélite objetivo, lo instala y luego se dirige al siguiente destino. Este modelo busca hacer que las operaciones de mantenimiento y actualización en el espacio sean rutinarias. En su primera misión, tres módulos serán instalados para clientes comerciales como Intelsat y Optus.
El sistema tiene sus raíces en el programa Robotic Servicing of Geosynchronous Satellites, iniciado por la DARPA en 2016. Northrop Grumman desarrolló esta tecnología para uso comercial y planea que el MRV opere durante 15 años. Las Fuerzas Espaciales de EE.UU. también consideran utilizar este sistema en sus operaciones futuras.
