Investigadores de la Universidad de Tartu (Estonia), liderados por Marcell Keller, han demostrado en un nuevo estudio que la Peste Negra no concluyó con la primera gran ola epidémica de 1347-1353, sino que generó brotes recurrentes en distintas regiones europeas a lo largo de la 'Segunda Pandemia de Peste', que se prolongó hasta el siglo XVIII. El análisis de 26 genomas bacterianos antiguos revela que la enfermedad formó tres linajes genéticos principales alrededor de 1450-1500 y estableció reservorios permanentes en roedores silvestres.