Investigadores británicos y australianos han desarrollado un dispositivo que utiliza el movimiento de las olas del mar para separar el agua en hidrógeno y oxígeno. El dispositivo convierte directamente la tensión mecánica de las olas en energía química mediante un material piezoeléctrico flexible. Este proceso no requiere ninguna fuente externa de electricidad.

El sistema puede instalarse en módulos flotantes, ya sea cerca de la costa o en alta mar, y funciona continuamente con las olas constantes. El hidrógeno producido puede almacenarse y utilizarse en transporte o sistemas energéticos. En pruebas, prototipos a pequeña escala lograron mantener un flujo constante de hidrógeno durante 24 horas.

Esta tecnología ofrece un método de producción de hidrógeno que opera las 24 horas del día, sin depender de fuentes energéticas variables como la solar o la eólica. Además, al poder utilizar agua de mar directamente, reduce la presión sobre los recursos de agua dulce.