Las tormentas de polvo globales en Marte no solo bloquean la luz solar y dificultan el acceso visual, sino que también pueden causar separación de carga eléctrica en las capas inferiores de la atmósfera. Un equipo de la Universidad de Alabama y el Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA utilizó datos de la gran tormenta de polvo de 2018 para modelar la formación de campos eléctricos locales y dependientes de la altitud en la atmósfera marciana. Estos campos alcanzan niveles cercanos a las condiciones necesarias para descargas eléctricas.
Este hallazgo es crítico especialmente para los dispositivos que funcionan con energía solar. El rover Opportunity finalizó su misión en 2018 debido a la completa obstrucción de la luz solar durante esta tormenta. Ahora se debe considerar que los efectos eléctricos también podrían afectar los sistemas electrónicos, los canales de comunicación o incluso los sistemas de soporte vital de los equipos.
Los investigadores indican que aún no han podido medir el nivel de riesgo directo que este entorno eléctrico representa para naves espaciales, refugios o instrumentos científicos. Sin embargo, enfatizan que, para futuras misiones humanas, las tormentas de polvo deben evaluarse no solo como fenómenos de sombreado y efectos térmicos, sino también como entornos electrostáticos.
