En 1659, con la firma del Tratado de los Pirineos, España se vio obligada a entregar las regiones de Rosellón y Conflent a Francia, aunque el trazado fronterizo en la zona de Cerdaña quedó en manos de comisiones. Los negociadores españoles argumentaron que Llívia ostentaba el título de 'villa' desde 1528, mientras que el texto del tratado utilizaba la expresión 'pueblos', consiguiendo así esta única excepción. Mediante el Tratado de Llívia, firmado el 12 de noviembre de 1660, 33 pueblos pasaron a Francia mientras Llívia permaneció bajo soberanía española.