Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Leeds y la Universidad Leeds Beckett revela que las áreas con cobertura arbórea (treescapes) son en promedio 1,4°C más frías que el centro de la ciudad, y en los días más calurosos esta diferencia alcanza los 5°C. El estudio también indica que estas áreas reducen en un 96% la exposición a temperaturas nocivas.

La capacidad de enfriamiento de los árboles se debe a su sombra y al proceso de evapotranspiración. En este proceso, los árboles evaporan el agua absorbida por sus raíces a través de las hojas, enfriando el aire circundante. Los datos obtenidos de la red de sensores en Leeds muestran que las áreas boscosas cercanas al centro de la ciudad son 6°C más frías que el centro urbano.

El líder del estudio, el Dr. Jim Parker, destacó que los árboles son una forma práctica y efectiva de hacer que las ciudades sean más seguras, saludables y cómodas. Los investigadores señalaron que la conservación y expansión de la cobertura arbórea es una estrategia crítica para aumentar la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático.