La Fórmula 1 compitió este fin de semana en la histórica pista de Spa-Francorchamps, en Bélgica. Esta pista, parte de la F1 desde 1950, es famosa por curvas icónicas como Eau Rouge y Raidillon. Sin embargo, los autos actuales, debido principalmente a la limitada capacidad energética de sus motores eléctricos, no pueden aprovechar plenamente las dificultades técnicas de esta pista. Durante la carrera, los vehículos desarrollaron menos potencia que los autos de F2 durante una gran parte de la vuelta.

Spa, inaugurada por primera vez en 1922 y configurada en su forma actual en 1979, es la pista más larga de la F1, con 4,3 km de longitud. Durante años, ha sido un campo de prueba que exige tanto velocidad como habilidad. Sin embargo, la baja eficiencia energética de los autos modelo 2026 está debilitando la dinámica de las carreras en esta pista, caracterizada por largas rectas y ascensos pronunciados.

El valor histórico y de ingeniería de la pista pone de manifiesto las limitaciones técnicas de los autos modernos de la F1. Pilotos y aficionados exigen un diseño de vehículo más equilibrado que permita aprovechar plenamente el potencial de la pista.