En 2019, la ola de calor que ocurrió en los arrecifes de coral de Mo'orea, en la Polinesia Francesa, eliminó el 80 % de los corales. Sin embargo, un estudio genómico liderado por la Universidad Texas A&M reveló que los corales que portan variantes genéticas tolerantes al calor tienen una tasa de supervivencia más alta y transmiten estas características a la siguiente generación.

Esto constituye una prueba concreta de que los corales pueden evolucionar rápidamente.

El estudio analizó el genoma de 349 colonias de coral antes, durante y después de la ola de calor para rastrear los cambios genéticos. Los investigadores determinaron que las variantes genéticas tolerantes al calor fueron transmitidas por los corales que sobrevivieron a la siguiente generación. Esto indica que los corales pueden prepararse genéticamente frente a los océanos que se calientan.

Sin embargo, Strader enfatiza que estos hallazgos no garantizan la supervivencia a largo plazo de los corales. La evolución puede ayudar a los corales a adaptarse a los océanos que se calientan, pero este proceso lleva tiempo. El futuro de los corales dependerá de la velocidad de aumento de la temperatura del océano.