En los Estados Unidos, los equipos de emergencia han comenzado a aumentar el uso de sistemas automáticos de drones para responder rápidamente a llamadas al 911. Con la aceleración de los procesos de autorización de la FAA en abril de 2025, se otorgaron más licencias en un solo año que las 976 emitidas entre 2018 y 2025. Estos sistemas despegan automáticamente desde estaciones instaladas en los techos de los edificios y llegan a la escena del evento bajo control remoto por operadores.

En algunas ciudades, estos drones también se envían a incidentes de bajo riesgo, como crisis de salud mental, violaciones de silencio o llamadas relacionadas con personas sin hogar. Este uso genera una vigilancia constante de la vida civil. Los drones pueden grabar y compartir imágenes de cámaras, y algunos modelos se han convertido en dispositivos de reconocimiento de placas voladores con tecnología de lectura de matrículas.

Los defensores de la privacidad argumentan que esta tecnología se ha implementado sin consulta con las comunidades y que las normas sobre el almacenamiento de datos son inciertas. En California, se hizo obligatorio informar al público antes de adquirir este tipo de sistemas, pero en la mayoría de los estados se necesita una regulación similar.