En los últimos días se ha registrado un aumento en el número de petroleros que cruzan el estrecho de Ormuz, aunque no se trata de una reapertura oficial; se trata de una operación que conlleva un riesgo vital para los buques que avanzan de noche sin luces, radio ni teléfono, valiéndose únicamente de un radar y referencias costeras. Un capitán de petrolero, que habló con Bloomberg bajo condición de anonimato, relató que su flota cruzó un corredor por el que sobrevolaban drones y misiles, bajo supervisión militar estadounidense, y que a la salida transfirieron sus cargas a otros petroleros en alta mar.