General Motors desarrolló en 1969 la familia de vehículos experimentales XP-512 para cubrir la necesidad de transporte urbano de corta distancia.

Esta familia incluía tres variantes de tren motriz diferentes —convencional, híbrida y totalmente eléctrica (XP-512E)— en prototipos biplaza con carrocería de fibra de vidrio y chasis de acero.

El acceso a la cabina se realizaba mediante un techo desmontable y una pequeña puerta de apertura lateral en la parte delantera.