Un estudio realizado a lo largo de la transición entre zonas rurales y urbanas alrededor de la ciudad de Kumasi, en Gana, ha identificado que la producción agrícola a largo plazo en áreas pequeñas ha aumentado la cantidad total de fósforo en el suelo.
Los investigadores señalan que en suelos tropicales maduros, el fósforo suele estar contenido en capas minerales, lo que dificulta su absorción por las plantas.
Sin embargo, los residuos urbanos —como fragmentos de cemento, carbón y cenizas, así como aguas de lavado—, con el tiempo, transforman el fósforo en una forma ligada al calcio, que es más accesible para las plantas.
