Los refrigerantes utilizados en los sistemas de aire acondicionado de automóviles podrían cambiar por tercera vez debido a sus impactos ambientales. Tras descubrirse que el R-1234yf es más dañino de lo esperado, los fabricantes han comenzado a adoptar alternativas como el CO2 y el propano.

El R-1234yf se descompone en ácido trifluoroacético (TFA), que daña el medio ambiente. Este compuesto puede producir entre 3.6 y 10.3 veces más TFA que su refrigerante hermano, el R-134a. El TFA ha sido asociado con enfermedades cardíacas y problemas de desarrollo, y su acumulación ambiental a largo plazo se considera irreversible.

El Grupo Volkswagen ya ha comenzado a utilizar CO2 (R-744) en algunos de sus modelos. Este refrigerante mejora la transferencia de calor en condiciones de frío en vehículos eléctricos, aumentando así su autonomía. El propano (R-290) también atrae atención por su bajo potencial de calentamiento global (GWP) y su eficiencia, aunque su inflamabilidad sigue siendo una limitación.