El submarino Project 661 Anchar (clase Papa) de la Unión Soviética estableció un récord de velocidad de 44,7 nudos (82,8 km/h) en la década de 1960. Con su casco de titanio y dos reactores nucleares, logró esta velocidad, pero su alto costo y funcionamiento ruidoso limitaron su producción a una sola unidad.
Los submarinos Seawolf de Estados Unidos y Yasen de Rusia equilibran velocidad y silencio con una velocidad de 35 nudos (65 km/h), adaptándose a las necesidades modernas de guerra. Las clases Alfa y Sierra, con cascos de titanio, también destacaron con velocidades de 41 nudos (76 km/h) y 34 nudos (63 km/h), respectivamente.
En la actualidad, además de la velocidad, el silencio, la resistencia y la versatilidad son fundamentales. Los submarinos de la clase Virginia, aunque superan los 34 nudos (63 km/h), ofrecen un sistema multipropósito diseñado para espionaje, guerra antisubmarina y operaciones especiales.
