Miles de servidores conectados a internet comprados a los mayores fabricantes del mundo pueden convertirse en puertas traseras remotas aprovechando vulnerabilidades críticas en los controladores de placa base. Estas vulnerabilidades han permanecido ocultas en las profundidades de las placas base del sistema, algunas durante más de una década.

Los controladores de placa base son pequeñas computadoras incrustadas en la placa base de casi todos los servidores empresariales. Estos controladores funcionan con su propio software de sistema operativo, pila de red y dirección IP. Los administradores confían en ellos para monitorear el estado físico de grandes flotas de servidores y realizar diversas tareas, como reiniciar máquinas, cargar actualizaciones e incluso reinstalar sistemas operativos. Los controladores de placa base proporcionan gestión 'fuera de banda' y 'con las luces apagadas' porque siguen funcionando incluso cuando los servidores están apagados.

Desde 2013, los investigadores han estado advirtiendo que los controladores de placa base ofrecen una oportunidad de oro para los hackers que buscan acceso profundo y persistente a los centros de datos. El principal responsable era el protocolo IPMI, que permitía a los controladores de placa base funcionar independientemente de los servidores y realizar tareas administrativas.