Durante 200 años se asumió que el dueño de una tumba rica encontrada en Upton Lovell en 1801 era un hombre. Sin embargo, el análisis de ADN antiguo en el Instituto Francis Crick reveló que esta artesana de metales era en realidad una mujer. Las herramientas en la tumba, como martillos, yunques y herramientas de aplanado para el trabajo en oro, indicaban su papel especial en la sociedad.
El análisis de ADN mostró que la mujer artesana tenía signos de artritis en su mano derecha, lo que sugiere que usaba estas herramientas regularmente y había ganado el respeto de su comunidad. Este hallazgo destaca que la artesanía de metales era una profesión de alto estatus en la Edad del Bronce y el papel importante de esta mujer en su sociedad.
Este descubrimiento muestra cómo se utiliza el análisis de ADN antiguo en investigaciones arqueológicas. Este método ayuda a entender mejor el pasado de las personas y las sociedades, y cómo han cambiado las estructuras sociales.
