Descubierto en 1998, el objeto 1998 SH2 fue clasificado durante años como un asteroide porque no mostraba signos de cometa. Sin embargo, al acercarse a la Tierra en agosto de 2025, su órbita desvió de las predicciones. Esta discrepancia llevó a los investigadores a examinar más detenidamente su movimiento.
Las observaciones revelaron la presencia de pequeñas fuerzas no gravitacionales que afectaban su trayectoria. Estas fuerzas provenían de chorros generados por el hielo en su superficie, que se calentaba con la luz solar y se convertía en gas. Observaciones realizadas por el Observatorio Europeo del Sur y el Observatorio Canada-France-Hawaii confirmaron la presencia de una cola ligera pero claramente visible.
El descubrimiento llevó a la reclasificación oficial del objeto como cometa, designado ahora como P/1998 SH2. Este hallazgo demuestra que los cometas pueden experimentar cambios orbitales más significativos que los asteroides debido a la fuga de gas, lo que puede mejorar la precisión de las estrategias de defensa planetaria.
